
Diagnóstico:
Evaluación clínica integral de cómo el niño respira, mastica, deglute y posiciona su lengua y labios en reposo y en función. No solo observamos los dientes, sino cómo funcionan en conjunto con la muscultura y las vías respiratorias, entendiendo que la función modela la forma y viceversa.

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PILARES
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Relación forma-función. Si la respiración es oral o la lengua no está en posición adecuada, el crecimiento facial puede verse afectado.
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Trabajo transdisciplinario. Abordamos el tratamiento en conjunto con fonoaudióloga, kinesiólogo/a máxilofacial y otorrinolaringólogo cuando es necesario, para un correcto diagnóstico y planificación y así garantizar el éxito del mismo.
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Intervención temprana y seguimiento. Corregir hábitos y disfunciones a tiempo permite guiar un crecimiento más armónico y estable en el tiempo, garantizando una adultez con una mejor calidad de vida.
¿Cuándo es necesario?
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Cuando observamos respiración bucal persistente, ronquidos, deglución atípica (traga con muchos movimientos faciales y sonidos), interposición lingual, dificultades para masticar (come lento o con la boca abierta) o alteraciones en el crecimiento facial asociadas a estas disfunciones (se altera la armonía de la cara de los niños).


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Las funciones orofaciales, como respirar, masticar y posicionar la lengua de manera correcta en el paladar, influyen directamente en el desarrollo de los maxilares y la mordida.
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Cuando la función no es adecuada, la forma puede alterarse. Por eso realizamos un diagnóstico integral y trabajamos de manera transdisciplinaria junto a fonoaudiólogo/a, kinesiólogo/a maxilofacial y otorrinolaringólogo, entre otros especialistas.
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Intervenir a tiempo no solo mejora la mordida, sino que favorece una respiración saludable, un crecimiento armónico y resultados más estables a largo plazo, mejorando la calidad de vida futura de nuestros niños.

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